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HIMNO

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MAESTRO

Música-Listas

Dad gracias al Dios del cielo, porque es eterna su misericordia

sábado, 28 de agosto de 2010

Orar

Viernes IV de Pascua, feria

Oficio de Lectura….
Toda es de flores la fiesta,
flores de finos olores,
más no se irá todo en flores,
porque flor de fruto es ésta.
Y, mientras su Iglesia grita
mendigando algún consuelo,
ya torna, ya resucita,
ya su olor inunda el cielo.

Que nadie se sienta muerto
cuando resucita Dios,
que, si el barco llega al puerto,
llegamos junto con vos.
Hoy la cristiandad se quita
sus vestiduras de duelo.
Ya torna, ya resucita,
ya su olor inunda el cielo

Viernes de la cuarta semana
Oficio de Lecturas - Primer Salmo



Salmo 77,1-39 - I: Bondad de Dios e infidelidad del pueblo a través de la historia de la salvación
Ant: Nuestros padres nos contaron el poder del Señor y las maravillas que realizó. Aleluya.
Estas cosas sucedieron en figura para nosotros (1Co 10,6)

Escucha, pueblo mío, mi enseñanza,
inclina el oído a las palabras de mi boca:
que voy a abrir mi boca a las sentencias,
para que broten los enigmas del pasado.

Lo que oímos y aprendimos,
lo que nuestros padres nos contaron,
no lo ocultaremos a sus hijos,
lo contaremos a la futura generación:

las alabanzas del Señor, su poder,
las maravillas que realizó;
porque él estableció una norma para Jacob,
dió una ley a Israel.

Él mandó a nuestros padres
que lo enseñaran a sus hijos,
para que lo supiera la generación siguiente,
los hijos que nacieran después.

Que surjan y lo cuenten a sus hijos,
para que pongan en Dios su confianza
y no olviden las acciones de Dios,
sino que guarden sus mandamientos;

para que no imiten a sus padres,
generación rebelde y pertinaz;
generación de corazón inconstante,
de espíritu infiel a Dios.

Los arqueros de la tribu de Efraín
volvieron la espalda en la batalla;
no guardaron la alianza de Dios,
se negaron a seguir su ley,

echando en olvido sus acciones,
las maravillas que les había mostrado,
cuando hizo portentos a vista de sus padres,
en el país de Egipto, en el campo de Soán:

hendió el mar para abrirles paso,
sujetando las aguas como muros;
los guiaba de día con una nube,
la noche con el resplandor del fuego;

hendió la roca en el desierto,
y les dió a beber raudales de agua;
sacó arroyos de la peña,
hizo correr las aguas como ríos.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén
.


Ant: Nuestros padres nos contaron el poder del Señor y las maravillas que realizó. Aleluya
Ant: Los hijos comieron el maná y bebieron de la roca espiritual que los seguía. Aleluya.

Pero ellos volvieron a pecar contra él,
y en el desierto se rebelaron contra el Altísimo:
tentaron a Dios en sus corazones,
pidiendo una comida a su gusto;

hablaron contra Dios: “¿podrá Dios
preparar una mesa en el desierto?
Él hirió la roca, brotó agua
y desbordaron los torrentes;
pero ¿podrá también darnos pan,
proveer de carne a su pueblo?”

Lo oyó el Señor, y se indignó;
un fuego se encendió contra Jacob,
hervía su cólera contra Israel,
porque no tenían fe en Dios
ni confiaban en su auxilio.

Pero dio orden a las altas nubes,
abrió las compuertas del cielo:
hizo llover sobre ellos maná,
les dió un trigo celeste;
y el hombre comió pan de ángeles,
les mandó provisiones hasta la hartura.

Hizo soplar desde el cielo el levante,
y dirigió con su fuerza el viento sur;
hizo llover carne como una polvareda,
y volátiles como arena del mar;
los hizo caer en mitad del campamento,
alrededor de sus tiendas.

Ellos comieron y se hartaron,
así satisfizo su avidez;
pero, con la avidez recién saciada,
con la comida aún en la boca,
la ira de Dios hirvió contra ellos:
mató a los más robustos,
doblegó a la flor de Israel.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Se acordaron de que Dios era su roca y su redentor. Aleluya.


Y, con todo, volvieron a pecar,
y no dieron fe a sus milagros:
entonces consumió sus días en un soplo,
sus años en un momento;

y, cuando los hacía morir, lo buscaban,
y madrugaban para volverse hacia Dios;
se acordaban de que Dios era su roca,
el Dios Altísimo su redentor.

Lo adulaban con sus bocas,
pero sus lenguas mentían:
su corazón no era sincero con él,
ni eran fieles a su alianza.

El, en cambio, sentía lástima,
perdonaba la culpa y no los destruía:
una y otra vez reprimió su cólera,
y no despertaba todo su furor;
acordándose de que eran de carne,
un aliento fugaz que no torna.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Se acordaron de que Dios era su roca y su redentor. Aleluya.

Ap 17,1-18
La gran Babilonia
Yo, Juan, vi como se acercaba uno de los siete ángeles que tenían las siete copas y me habló así:
«Ven acá, voy a mostrarte la sentencia de la gran prostituta que está sentada al borde del océano, con la que han fornicado los reyes de la tierra, la que ha emborrachado a los habitantes de la tierra con el vino de su prostitución.»……………………/----------------------


Comento:
Que hermosura de Carta, con cuanta sencillez el Papa Clemente nos presenta la Nueva Creación en Cristo. Todo es nuevo, pasó lo viejo. La fe de Abraham es ahora nuestra fe en Cristo, la fe que da la justicia, que se nos atribuye a todo el que cree en la fuerza de Dios que lo Resucitó, haciéndolo Mesías y Salvador. En Él somos una nueva criatura. Revestidos de la nueva mentalidad de hijos de Dios, pues lo somos, vivimos una Nueva Vida en Cristo. La Nueva Creación es la nueva fe que nos otorga Cristo Jesús por la Gracia que nos ha generado su Sacrificio expiatorio en la Cruz, como única ofrenda válida que acepta el Padre. Y nos lo confirma el Espíritu Santo que Dios da a los que creen en Él. Ofrescamos, también, nosotros nuestros cuerpos mortales como ofrenda pura a Dios.
Muchos senderos, pero un solo camino

San Clemente Romano
I Corintios 36,1-2, 37-38
Jesucristo es, queridos hermanos, el camino en el que encontramos nuestra salvación, él, el pontífice de nuestras ofrendas, el defensor y protector de nuestra debilidad.
Por él contemplamos las alturas del cielo; en él vemos como un reflejo del rostro resplandeciente y majestuoso de Dios; gracias a él se nos abrieron los ojos de nuestro corazón; gracias a él nuestra inteligencia insensata y llena de tinieblas quedó repleta de luz; por él quiso el Dueño soberano de todo que gustásemos el conocimiento inmortal, ya que él es reflejo de la gloria del Padre y está tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado.
Militemos, por tanto, hermanos, con todas nuestras fuerzas, bajo las órdenes de un jefe tan santo.
Pensemos en los soldados que militan a las órdenes de nuestros emperadores: con qué disciplina, con qué obediencia, con qué prontitud cumplen cuanto se les ordena. No todos son prefectos, ni tienen bajo su mando mil hombres, ni cien como centuriones, ni cincuenta, y así de los demás grados; sin embargo, cada uno de ellos lleva a cabo, según su orden y jerarquía, las ordenes del emperador y de los jefes. Los grandes no pueden subsistir sin los pequeños, ni los pequeños sin los grandes; todos se hallan entremezclados, y de ahí surge la utilidad.
Tomemos el ejemplo de nuestro cuerpo: la cabeza nada puede sin los pies, ni los pies sin la cabeza; los miembros más insignificantes de nuestro cuerpo son necesarios y útiles al cuerpo entero y colaboran mutuamente en bien de la conservación del cuerpo entero.
Que se conserve también entero este cuerpo que formamos en Cristo Jesús; sométase cada uno a su prójimo respetando los carismas que cada uno ha recibido.
El fuerte cuide del débil, y el débil respete al fuerte; el rico sea generoso con el pobre, y el pobre alabe a Dios que le ha proporcionado alguien para remedio de su pobreza. Que el sabio manifieste su sabiduría no en palabras, sino en buenas obras, y que el humilde no haga propaganda de sí mismo, sino que aguarde que otro dé testimonio de él. El que guarda castidad, que no se enorgullezca, puesto que sabe que es otro quien le otorga el don de la continencia.
Pensemos, pues, hermanos, de qué polvo fuimos formados, qué éramos al entrar en este mundo, de qué sepulcro y de qué tinieblas nos sacó el Creador que nos plasmó y nos trajo a este mundo, obra suya, en el que, ya antes de que naciéramos, nos había dispuesto sus dones. Como quiera, pues, que todos estos beneficios los tenemos de su mano, en todo debemos darle gracias. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Él es la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos. Habéis resucitado con él, porque habéis creído en la fuerza de Dios que resucitó de entre los muertos. Aleluya.
V/. En Cristo habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad, y por él habéis obtenido vuestra plenitud, sepultados con él por el bautismo.
R/. Habéis resucitado con él, porque habéis creído en la fuerza de Dios que resucitó de entre los muertos. Aleluya.

Comento:                                            En cristo todo es Nuevo.
En efecto, dice el profeta: hago nuevas todas las cosas, es un hecho.
En Cristo, Dios ha hecho una Nueva Creación, es el Nuevo Adán, el Hombre nuevo, la Nueva humanidad, un Nuevo Cielo y una Tierra Nueva, también un Pueblo Nuevo, la Iglesia, el Nuevo Pueblo de Dios: Dice Jesús: se os quitará la Viña y se arrendará a nuevos  viñadores que den fruto a su tiempo. Nueva Fe, sí, la misma de Abraham, pero Nueva fe en Cristo Jesús, resucitado de la muerte y de la Muerte Vencedor, Nuevo Señor, Nueva Casa, Nuevo Vino, nuevos pellejos, nueva mentalidad: revestíos de la mente de Cristo. Nueva Ley, la del Espíritu, la misma sí, pero no la letra que mata sino el Espíritu que vivifica: Meteré mi ley en vuestros corazones.
Un Mandamiento Nuevo, sí, el de amar al prójimo como a ti mismo, pero nuevo, de una manera nueva: como Yo os he amado. Una nueva sabiduría, sí, la misma del Temor a Dios, pero ya Sin temor, porque a vosotros os lo he dado a conocer todo lo que me ha dicho e Padre. Ya no os llamo siervos sino amigos. Un Lugar nuevo, Un nuevo Paraíso, el Cielo abierto a todos los que se acogen a Cristo y creen en Él haciendo así la Voluntad de Dios. Vida nueva en Cristo, Vida Eterna: San Juan dice así:

 «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.» Tomás le dice: - «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le responde: - «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.» 

 Y así lo dice el Profeta Isaías, años antes: Isaías 55

1 ¡Oh, todos los sedientos, id por agua, y los que no tenéis plata, venid, comprad y comed, sin plata, y sin pagar, vino y leche!
2 ¿Por qué gastar plata en lo que no es pan, y vuestro jornal en lo que no sacia? Hacedme caso y comed cosa buena, y disfrutaréis con algo sustancioso.
3 Aplicad el oído y acudid a mí, oíd y vivirá vuestra alma. Pues voy a firmar con vosotros una alianza eterna: las amorosas y fieles promesas hechas a David.
4 Mira que por testigo de las naciones le he puesto, caudillo y legislador de las naciones.
5 Mira que a un pueblo que no conocías has de convocar, y un pueblo que no te conocía, a ti correrá por amor de Yahveh tu Dios y por el Santo de Israel, porque te ha honrado.

domingo, 4 de julio de 2010

Nabal el cretino

Nabal el cretino…

Han colmado la ignominia los diputados que en el congreso de la Nación, junto al gobierno socialista que la promueve y defiende, han apoyado la inicua ley del aborto contra niños concebidos en el seno de su madre y son inocentes por los cuatro costados.

Gobierno y apoyos en la maldad se ha arrogado el derecho que nadie les ha dado y que no tienen. Nadie tiene derecho a sentenciar a muerte y matarlo a un inocente por los cuatro costados, por la derecha, por la izquierda, por los extremos y por los centros.

Leyes positivistas a ultranzas con cimientos de Peces y Barbas, ignominia y holocausto ensombrecido y disimulado por Razones de necios, que son más que necedades. Así son los ZP, De las Vegas, Aídos de la cabeza, ignorantes Accamañados, Sepulcros Blan-co-queados con Bonos modos, pero necios que no atienden a buenas razones. Se han pensado dueños del mundo con la ley en la mano, pero ley injusta a todas luces humanas, porque nunca nadie puede torcer tanto el derecho para ajustarlo a sus ideologías absolutistas como quien retuerce tanto los argumentos de “solidaridad, fraternidad, igualdad”, como quienes inventan razones para poder “desharce de un inocente que tiene todo el derecho a vivir como ellos”. Si hay razones para matarlos, también habrá razones para ejecutarlos a ellos, pues todos son iguales……..personas concebidas para vivir……unos, ellos ya lo hacen…..¿Por qué, pues, no pueden hacerlo los niños concebidos?.

Sepulcros blanqueados, por fuera hablan de solidaridad, igualdad y fraternidad…., por dentro podredumbre…..han abandonado el Derecho, han abandonado a Dios….y pretenden erigirse como Dioses a los que se les debe dar las “gracias” por dejarnos vivir.

Hacen buenas leyes, pero con el esfuerzo de los demás, y pagan bien a los que después les sirven en su inicuo proyecto de erigirse como los amos del mundo con “su ley en la mano” y el dinero de todos en los bolsillos de negociantes afines que sustentan sus deseos de poder y dominio sobre la humanidad al antojo de “sus leyes perversas, como lo es la ley que promueve y defiende el derecho a matar niños concebidos, niños inocentes, y asesinarlos con seguridad jurídica”



En el primer libro de Samuel se lee la pequeña historia relacionada con Nabal, marido de Abigail. Se puede encontrar en esta cita: 1S 25,14-24a.28-39.

El hecho se resume al principio, dice así un criado a la mujer de Nabal, Abigail:

En aquellos días, uno de los criados avisó a Abigail, la mujer de Nabal:
«David ha mandado unos emisarios desde el páramo a saludar a nuestro amo, y éste los ha tratado con malos modos, y eso que se portaron muy bien con nosotros, no nos molestaron ni nos faltó nada todo el tiempo que anduvimos con ellos, cuando estuvimos en descampado; día y noche nos protegieron mientras estuvimos con ellos guardando las ovejas. Así que mira a ver qué puedes hacer, porque ya está decidida la ruina de nuestro amo y de toda su casa; es un cretino que no atiende a razones.»

Parécese Nabal a muchos que viviendo y disfrutando de bienes, de su vida y posesiones, piensan que”todo es suyo”; los demás están enteramente a su servicio porque ellos son los ricos, dueños y señores del mundo. Como cretinos piensan que sólo ellos tienen derecho a vivir. Los otros, los demás… ya veremos si me conviene y cuando me conviene que vengan a la vida y con ella alcancen una digna existencia libre para acoger el bien, lo bueno que viene de Dios, y rechazar el mal, lo que contradice la ley de Dios.

Pero nosotros, los hombres libres, podemos y debemos encontrar otro espíritu, como nos lo dice S.G.de Nizza.

“La divinidad es pureza, es carencia de toda inclinación viciosa, es apartamiento de todo mal. Por tanto, si hay en ti estas disposiciones, Dios está en ti. Si tu espíritu pues, está limpio de toda mala inclinación, libre de toda afición desordenada y alejado de todo lo que mancha eres dichoso por la agudeza y claridad de tu mirada, ya que, por tu limpieza de corazón, puedes contemplar lo que escapa a la mirada de los que no tienen esta limpieza, y, habiendo quitado de los ojos de tu alma la niebla que los envolvía, puedes ver claramente, con un corazón sereno, un bello espectáculo. Resumiremos todo esto diciendo que la santidad, la pureza, la rectitud son el claro resplandor de la naturaleza divina, por medio del cual vemos a Dios.

Aquí quiero levantar mi crespón negro por la muerte violenta de tantos niños concebidos en el seno de su madre. Desde aquí voy a colgar mi crespón rojo en el balcón de Internet por todos aquellos que han derramado su sangre inocente por la violencia infame del aborto provocado impunemente.

Todos estos niños concebidos y no dejados nacer han sido y serán tratados como perros, apaleados y pisoteados como cucarachas por el bisturí criminal de médicos y colaboradores, sean o no parientes, sanitarios, políticos de cualquier signo o religión. Cómo Nabal, son cretinos que no atienden a razones.

Los gobernantes y políticos que han utilizado la ley, injusta e inicua, propiciada por ideologías de derecho positivista a ultranza, impulsadas por tales como los PecesBarba, de la Vega, Caamachos, Aídos, los de la ceja y todos los parlamentarios que han prestado su apoyo inmoral y cobarde, HAN TRATADO A SUS IGUALES como animales, sin derecho alguno y han olvidado que NUNCA NI NADIE tiene derecho a sentenciar a muerte y matar a un INOCENTE POR LOS CUATRO COSTADOS. Se ha arrogado poderes que nadie les concedió nunca, porque ni pueblo ni nación pueden entregar a nadie, ni a gobierno, ni a parlamento ni a político ni líder ninguno un derecho que no tiene.

La locura de los sin razón han puesto en las manos de unos y otros el puñal que asesina, la guillotina que decapita, el bisturí que destroza, el veneno que quita la vida ya concebida de un semejante, un hombre y su porvenir. “Eso si que es Dictadura y bien que la esconden bajo eufemismos sanitarios para que no se caiga la cara de vergüenza. Y encima lo celebran como una victoria. Pues, bien, esa victoria se les tornará más amarga que la retama. Se les inflará el vientre y se esparcirán sus entrañas porque comieron la vida inocente y endurecieron sus entrañas contra los niños concebidos sin ninguna culpa propia, que no cometieron falta ninguna por venir a la vida como cualquiera de ellos.

Es verdad que el hombre se equivoca muchas veces. Es verdad que el justo peca siete veces….y muchas más….pero se levanta, perdona y pide perdón. PERO EL CRETINO NO ATIENDE A RAZONES. Se les han dado muchas y buenas razones…..pero han preferido oír a sus comprados “asesores espirituales” para el mal. Es decir como hacer bien hecho el MAL.

Por último, van publicando en algún periódico “pseudo razones” para, dicen, desmontar todas las que aportaron los antiabortistas. Ahora otro especialista, británico para más señas, dice que el feto no siente “dolor” hasta mas allá de las 23 semanas…..y todas esas excusas.
Ahora va a resultar que si el especialista cae enfermo, le sedan, se duerme y queda inconsciente…..SE LE PUEDE CORTAR LA CABEZA SIN DOLOR ….porque ha dejado de ser un crimen……..¡Qué mas da, vienen a decir con este ejemplo, que tenga 23 semanas o 32 años?. No siente dolor….ha dejado de ser persona!...¡Podemos matarlo! Olé el progreso lógico.

Pronto entra en vigor, 5-7-2010, la infame ley que pretende amparar el crimen del aborto, bajo “la sanidad reproductiva”. Pero este camuflaje refleja más bien, que ellos entienden, muy quirúrgicamente, que la muerte es el mejor remedio que pueden aplicar a cualquier dificultad. ¡Eso si que es solidaridad, igualdad y fraternidad! ¡Guillotina francesa para todos, con tal de que antes se sede al sentenciado y….claro se otorgue sobre todo SEGURIDAD JURÍDICA A LOS VERDUGOS QUE HAN OPTADO LIBREMENTE A UNA PLAZA BONIFICADA POR LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA. ¡Eso si que es justicia para todos por igual! ¿Aquí no han una doble vara de medir?......Pues bien…habrá pan para todos.


En nuestra historia Abigail intercedió por los suyos, inocentes, ante David y se volvió a su casa………………..y

(El caso de Nabal acaba así):……….. encontró a Nabal celebrando en casa un banquete regio; estaba de buen humor y muy bebido, así que ella no le dijo lo más mínimo hasta el amanecer. Y a la mañana, cuando se le había pasado la borrachera, su mujer le contó lo sucedido; a Nabal se le agarrotó el corazón en el pecho y se quedó de piedra. Pasados unos diez días, el Señor hirió de muerte a Nabal, y falleció.

David, también dio las gracias a Abigail que había parado su mano preparada para tomarse venganza propia, y dio gracias a Dios.

También yo doy gracias a Dios que nos ha entregado a su Hijo, inocente por los cinco costados y, con su Justicia, la de Cristo, nos ha lavado los pecados y perdonado todos nuestros crímenes, considerándonos hijos, pues lo somos, para heredar con Él Vida Eterna,… y por medio de su elegida María Santísima, Cristo tomó carne y siendo Dios, se hizo uno de los nuestros.
Muriendo en la Cruz, nos regeneró a una nueva vida por medio de la Santa Madre Iglesia, que por el bautismo nos ha engendrado de nuevo y nos ha dado a luz para que, muertos al pecado, vivamos ya para Dios.

Esta es nuestra máxima dignidad, de la que todo hombre es portador y que le es inherente para ser respetada, amada y disfrutada.

Por ello, también, damos testimonio sincero de la Verdad que es dar testimonio de Cristo. Como lo hizo de forma tan bella Pablo VI cuando dijo:



Homilía pronunciada en Manila 29 noviembre 1970
¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio! Para esto me ha enviado el mismo Cristo. Yo soy apóstol y testigo. Cuanto más lejana está la meta, cuanto más difícil es el mandato, con tanta mayor vehemencia nos apremia el amor. Debo predicar su nombre: Jesucristo es el Mesías, el Hijo de Dios vivo; él es quien nos ha revelado al Dios invisible, él es el primogénito de toda criatura, y todo se mantiene en él. Él es también el maestro y redentor de los hombres; él nació, murió y resucitó por nosotros.

Él es el centro de la historia y del universo; él nos conoce y nos ama, compañero y amigo de nuestra vida, hombre de dolor y de esperanza; él, ciertamente, vendrá de nuevo y será finalmente nuestro juez y también, como esperamos, nuestra plenitud de vida y nuestra felicidad.

Yo nunca me cansaría de hablar de él; él es la luz, la verdad, más aún, el camino, y la verdad, y la vida; él es el pan y la fuente de agua viva, que satisface nuestra hambre y nuestra sed; él es nuestro pastor, nuestro guía, nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano. Él, como nosotros y más que nosotros, fue pequeño, pobre, humillado, sujeto al trabajo, oprimido, paciente. Por nosotros habló, obró milagros, instituyó el nuevo reino en el que los pobres son bienaventurados, en el que la paz es el principio de la convivencia, en el que los limpios de corazón y los que lloran son ensalzados y consolados, en el que los que tienen hambre de justicia son saciados, en el que los pecadores pueden alcanzar el perdón, en el que todos son hermanos.

Éste es Jesucristo, de quien ya habéis oído hablar, al cual muchos de vosotros ya pertenecéis, por vuestra condición de cristianos. A vosotros, pues, cristianos, os repito su nombre, a todos lo anuncio: Cristo Jesús es el principio y el fin, el alfa y la omega, el rey del nuevo mundo, la arcana y suprema razón de la historia humana y de nuestro destino; él es el mediador, a manera de puente, entre la tierra y el cielo; él es el Hijo del hombre por antonomasia, porque es el Hijo de Dios, eterno, infinito, y el Hijo de María, bendita entre todas las mujeres, su madre según la carne; nuestra madre por la comunión con el Espíritu del cuerpo místico.

¡Jesucristo! Recordadlo: él es el objeto perenne de nuestra predicación; nuestro anhelo es que su nombre resuene hasta los confines de la tierra y por los siglos de los siglos.

R/. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio. De su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
V/. Todo fue creado por él y para él, él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
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LPD

jueves, 24 de junio de 2010

La Vida Eterna


<<

 Esta es la Vida eterna:

 ¡¡Que te conozcan a ti Padre y  al que tu enviaste: 
Jesucristo  Nuestro Señor!!
-Ni me conocéis a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. (Jn8)

 


 La Casa del Padre, Nuestra Casa en el Corazón De Dios.

LLEVÁME AL CIELO:http://www.Imp3-V1.1.html








 1- Dice el Papa Benedicto XVI:

«Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo» (Ef 1, 3). Estas palabras de san Pablo nos introducen muy bien en la gran novedad del conocimiento del Padre, tal como se desprende del Nuevo Testamento.

 Aquí Dios se muestra con su rostro trinitario. Su paternidad ya no se limita a indicar la relación con las criaturas, sino que expresa la relación fundamental que caracteriza su vida íntima; ya no es un rasgo genérico de Dios, sino una propiedad de la primera Persona en Dios. 
Efectivamente, en su misterio trinitario, Dios es padre por esencia, padre desde siempre, en cuanto que desde la eternidad engendra al Verbo consubstancial con él y unido a él en el Espíritu Santo, «que procede del Padre y del Hijo». Con su encarnación redentora, el Verbo se hace solidario con nosotros precisamente para introducirnos en esa vida filial que él posee desde la eternidad. «A todos los que lo acogieron —dice el evangelista san Juan— les dio poder para llegar a ser hijos de Dios» (Jn 1,12) 
San Pablo nos da algunos detalles de la resurrección y venida de Cristo. No sabe bien el momento ni cuando exactamente, pero pronto y así:



1 Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús a que viváis como conviene que viváis para agradar a Dios, según aprendisteis de nosotros, y a que progreséis más.2 Sabéis, en efecto, las instrucciones que os dimos de parte del Señor Jesús.
3 Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; que os alejéis de la fornicación,4 que cada uno de vosotros sepa poseer su cuerpo con santidad y honor,5 y no dominado por la pasión, como hacen = los gentiles que no conocen a Dios. =
6 Que nadie falte a su hermano ni se aproveche de él en este punto, pues el Señor = se vengará = de todo esto, como os lo dijimos ya y lo atestiguamos,7 pues no nos llamó Dios a la impureza, sino a la santidad.
8 Así pues, el que esto deprecia, no desprecia a un hombre, sino a Dios, = que os hace don de su Espíritu = Santo.
9 En cuanto al amor mutuo, no necesitáis que os escriba, ya que vosotros habéis sido instruidos por Dios para amaros mutuamente.
10 Y lo practicáis bien con los hermanos de toda Macedonia. Pero os exhortamos, hermanos, a que continuéis practicándolo más y más, 11 y a que ambicionéis vivir en tranquilidad, ocupándoos en vuestros asuntos, y trabajando con vuestras manos, como os lo tenemos ordenado,12 a fin de que viváis dignamente ante los de fuera, y no necesitéis de nadie.
13 Hermanos, no queremos que estéis en la ignorancia respecto de los muertos, para que no os entristezcáis como los demás, que no tienen esperanza.

14 Porque si creemos que Jesús murió y que resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús.

15 Os decimos eso como Palabra des Señor: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor no nos adelantaremos a los que murieron.

16 El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar.

17 Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor.

18 Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

1 En lo que se refiere al tiempo y al momento, hermanos, no tenéis necesidad que os escriba.

2 Vosotros mismos sabéis perfectamente que el Día del Señor ha de venir como un ladrón en la noche.
3 Cuando digan: "Paz y seguridad", entonces mismo, de repente, vendrá sobre ellos la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta; y no escaparán.

4 Pero vosotros, hermanos, no vivís en la oscuridad, para que ese Día os sorprenda como ladrón,
5 pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas.
6 Así pues, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.

7 Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.
8 Nosotros, por el contrario, que somos del día, seamos sobrios; = revistamos la coraza = de la fe y de la caridad, = con el yelmo = de la esperanza = de salvación. 

9 Dios no nos ha destinado para la cólera, sino para obtener la salvación por nuestro Señor Jesucristo,
10 que murió por nosotros, para que, velando o durmiendo, vivamos juntos con él.


..............y hablando del cielo:                  


.....dice el Papa................ 


 2. En el lenguaje bíblico el «cielo», cuando va unido a la «tierra», indica una parte del universo. A propósito de la creación, la Escritura dice: «En un principio creo Dios el cielo y la tierra» (Gn 1, 1). 
En sentido metafórico, el cielo se entiende como morada de Dios, que en eso se distingue de los hombres (cf. Sal, 104, 2 s; 115, 16; Is 66, l). Dios, desde lo alto del cielo, ve y juzga (cf. Sal 113, 4-9) y baja cuando se le invoca (cf. Sal 18, 7. 10; 144, 5). Sin embargo, la metáfora bíblica da a entender que Dios ni se identifica con el cielo ni puede ser encerrado en el cielo (cf. 1R 8, 27); y eso es verdad, a pesar de que en algunos pasajes del primer libro de los Macabeos «el cielo» es simplemente un nombre de Dios (cf. 1M 3, 18. 19. 50. 60; 4, 24. 55). 


A la representación del cielo como morada trascendente del Dios vivo, se añade la de lugar al que también los creyentes pueden, por gracia, subir, como muestran en el Antiguo Testamento las historias de Enoc (cf. Gn 5, 24) y Elías (cf. 2R 2, 11). Así, el cielo resulta figura de la vida en Dios. En este sentido, Jesús habla de «recompensa en los cielos» (Mt 5, 12) y exhorta a «amontonar tesoros en el cielo» (Mt 6, 20; cf. 19, 21). 


3. 
El Nuevo Testamento profundiza la idea del cielo también en relación con el misterio de Cristo. Para indicar qué el sacrificio del Redentor asume valor perfecto y definitivo, la carta a los Hebreos afirma que Jesús «penetró los cielos» (Hb 4, 14) y «no penetró en un santuario hecho por mano de hombre, en una reproducción del verdadero, sino en el mismo cielo» (Hb 9, 24). Luego, los creyentes, en cuanto amados de modo especial por el Padre, son resucitados con Cristo y hechos ciudadanos del cielo.  


Vale la pena escuchar lo que a este respecto nos dice el apóstol Pablo en un texto de gran intensidad: 
«Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando muertos a causa de nuestros pecados, nos vivificó juntamente con Cristo —por gracia habéis sido salvados— y con él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús, a fin de mostrar en los siglos venideros la sobreabundante riqueza de su gracia, por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús» (Ef 2, 4-7). Las criaturas experimentan la paternidad de Dios, rico en misericordia, a través del amor del Hijo de Dios, crucificado y resucitado, el cual, como Señor, está sentado en los cielos a la derecha del Padre.


4. Así pues, la participación en la completa intimidad con el Padre, después del recorrido de nuestra vida terrena, pasa por la inserción en el misterio pascual de Cristo. San Pablo subraya con una imagen espacial muy intensa este caminar nuestro hacia Cristo en los cielos al final de los tiempos: «Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos (los muertos resucitados), al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolados, pues, mutuamente con estas palabras» (1Ts 4, 17-18). 

En el marco de la Revelación sabemos que el «cielo» o la «bienaventuranza» en la que nos encontraremos no es una abstracción, ni tampoco un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con la santísima Trinidad. Es el encuentro con el Padre, que se realiza en Cristo resucitado gracias a la comunión del Espíritu Santo.
  


Es preciso mantener siempre cierta sobriedad al describir estas realidades últimas, ya que su representación resulta siempre inadecuada. Hoy el lenguaje personalista logra reflejar de una forma menos impropia la situación de felicidad y paz en que nos situará la comunión definitiva con Dios.  

El Catecismo de la Iglesia católica sintetiza la enseñanza eclesial sobre esta verdad afirmando que, «por su muerte y su resurrección, Jesucristo nos ha abierto» el cielo. La vida de los bienaventurados consiste en la plena posesión de los frutos de la redención realizada por Cristo, que asocia a su glorificación celestial a quienes han creído en él y han permanecido fieles a su voluntad. 
 El cielo es la comunidad bienaventurada de todos los que están perfectamente incorporados a él» (n. 1026).

Pero es necesaria aquí nuestra valiente necesidad de "confesar" a Cristo delante de los hombres, como hermosamente citaba el Papa en otro discurso:----..........
        ...Por otra parte, desde la perspectiva de los evangelios, la intimidad y la plenitud que tiene por ser «hijo» de ninguna manera se ven perjudicadas por este desconocimiento. Al contrario, precisamente por haberse hecho solidario con nosotros es decisivo para nosotros ante el Padre: 
 «A todo el que me confesare delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre, que está en los cielos; pero a todo el que me negare delante de los hombres, yo le negaré también 
delante de mi Padre, que está en los cielos» (Mt 10, 32-33). 

Confesar a Jesús delante de los hombres es indispensable para que él nos confiese delante del Padre. En otras palabras, nuestra relación filial con el Padre celestial depende de nuestra valiente fidelidad a Jesús, Hijo predilecto. (Papa Bndto.XVI)


 ........y recuerda, ... todo lo dicho......será con persecución y sufrimiento........porque como dice S.Agustín:
"si quieres ser cristiano prepárate a sufrir persecuciónes".....porque Dios castiga y corrige a sus hijos predilectos.......si, pues, renuncias a la corrección y al sufrimiento, renuncias, también, a ser "Predilecto del Señor"..............
  Mas eso no quiere decir que seamos abandonados......pues no permitirá Dios que la tentación supere tus fuerzas.......

Dice Pablo....en todo esto vencemos por Aquel que nos amó........sí, somos derribados, mas no aniquilados.
 y con los sufrimientos viene también su socorro y compañía.  

 No es mas el discípulo que el Maestro.............. pero si sufrimos con Él reinaremos con Él.

Porque así dice Marcos en su evangelio: 
 Jesús empezó a sentir terror y pavor.....y sudaba gotas de sangre.......mas al fin un ángel le confortaba.
Como está escrito en los salmos de muchas maneras....
 "Cuando el pobre grita, clamando a Dios auxilio, el Señor lo oye y le libra de todas sus angustias......
.................pues no permitirá el Señor que el justo caiga abandonado.



V.  El agua que yo les daré se convertirá dentro de ellos
 en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.
R/. Y habrá vida donde quiera que llegue la corriente. 



San Hilario lo expresa así:
San Hilario :Tratado sobre los salmos 64,14-15 

La acequia de Dios va llena de agua, preparas los trigales. No hay duda de qué acequia se trata, pues dice el salmista: El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios. Y el mismo Señor dice en los evangelios: El que beba del agua que yo le daré, de sus entrañas manarán torrentes de agua viva, que salta hasta la vida eterna. Y en otro lugar: El que cree en mí, como dice la Escritura, de sus entrañas manarán torrentes de agua viva. Decía esto refiriéndose al Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él. Así, pues, esta acequia está llena del agua de Dios. Pues, efectivamente, nos hallamos inundados por los dones del Espíritu Santo, y la corriente que rebosa del agua de Dios se derrama sobre nosotros desde aquella fuente de vida. También encontramos ya preparado nuestro alimento. 

¿Y de qué alimento se trata? De aquel mediante el cual nos preparamos para la unión con Dios, ya que, mediante la comunión eucarística de su santo cuerpo, tendremos, más adelante, acceso a la unión con su cuerpo santo. Y es lo que el salmo que comentamos da a entender, cuando dice: Preparas los trigales; porque este alimento ahora nos salva y nos dispone además para la eternidad. 


A nosotros, los renacidos por el sacramento del bautismo, se nos concede un gran gozo, ya que experimentamos en nuestro interior las primicias del Espíritu Santo, cuando penetra en nosotros la inteligencia de los misterios, el conocimiento de la profecía, la palabra de sabiduría, la firmeza de la esperanza, los carismas medicinales y el dominio sobre los demonios sometidos. Estos dones nos penetran como llovizna y, recibidos, proliferan en multiplicidad de frutos.



R/. Se nutren de lo sabroso de tu casa, Señor, les das a beber del torrente de tus delicias,

porque en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz.

Cristo, pues, nos ha enseñado y la Iglesia lo predica, no para agradar a los hombres sino a Dios:


Esta es la Vida eterna:                  


 Que te conozcan a ti Padre y al que tu enviaste: 
Jesucristo Nuestro Señor!!   





También Nuestra Madre, la Virgen María,  fue subida al cielo.


 Y nosotros lo ansiamos:
Estoy agotado de gritar,
tengo ronca la garganta;
se me nublan los ojos
de tanto aguardar a mi Dios.(Sl 68)
y Cristo, para confirmarlo a sus discípulos, y en ellos a todos nosotros: 
 se transfiguró delante de ellos.

  ------




Dios mío, tú conoces mi ignorancia, 
no se te ocultan mis delitos.
Que por mi causa no queden defraudados
los que esperan en ti, Señor de los ejércitos.(Sl 68)


                       
Así, pues................Todo cuanto existe, cuanto hemos dicho hasta aquí, toda la cultura, la civilización humana, el     arte, la belleza......, LA FELICIDAD, EL TRABAJO, EL AMOR, la amistad, el buen hacer y el mal        hacer......y toda la creación entera CARECEN DE SENTIDO sin la ETERNIDAD,   SIN LA VIDA  ETERNA.              
                                                               
 .....pero si la nada, nada es y si ni siquiera existe--...¿cómo la nada podrá tragarse o aniquilar al ser, a lo que existe? Por tanto hemos de decir que la Realidad se impone.
Sí, pero se impone también la corrupción a la que fue sometida la creación entera......(todo hombre es como flor se seca.....la apariencia de este mundo pasa....se enrRolarán los cielos como una tienda......se gastan como un vestido..)--------
...pero con la esperanza de verse liberada cuando se manifiesten los hijos de Dios. 


Pues los hijos de Dios son Libres, pues los ha liberado el Hijo que tiene poder para darles la libertad.
¡Para ser libres nos liberó Cristo! Él nos liberado de la corrupción de la muerte...........
 Allí donde está el Espíritu está la libertad, pues Dios es Espíritu. (S.Pablo)


 El SER, el existir algo,.... reclama la eternidad...........
 ...como también la libertad, componente previo de la justicia,....reclama el infierno.
   
 La justicia no se aplica a los animales, seres sin libertad, ni a las plantas.....ni a la luna o las galaxias...............Sólo se aplica a personas libres, dotados de libre albedrío para elegir el bien y rechazar el mal que se les presenta.


 Sólo el Ser, que tiene la existencia en sí mismo y el poder de  darla,    podría "aniquilar" algo de lo que fue hecho y existe; de la misma manera que lo llamó a la existencia puede llevarlo al aniquilamiento.
 Mas si es Dios el que ha dicho: 
 y   ..."Las criaturas no tienen veneno de muerte, todo lo creaste para que subsistiera"; ¿Cómo va a querer destruirlo? 
Tiene todo el poder para transformarlo, porque así lo decidió en su plan de salvación. Todo lo hago nuevo, es un hecho. 
La ciencia dice desajustadamente: la materia ni se crea ni se destruye, tan solo se transforma.
Algunos científicos afirman que en el periodo previo a la inflación "mucha materia y antimateria se aniquilaron mutuamente, prevaleciendo un poco más de alguna de ellas". ¿Cómo fue posible si la materia ni se crea ni se destruye?
 Sería ya hora de ajustar el dicho así: La materia creada no se aniquila, tan solo se transforma, ....si es que podemos probar con "total certeza que no se destruye". ¿Se pierde o no información?
 Mas, también, es notorio que el mundo se gasta como un vestido, parece que la polilla lo vaya royendo.......pero eso no es aniquilarlo.
 La muerte es corrupción........por el pecado entró la muerte en el mundo.
 Mas Cristo venció la muerte muriendo en la Cruz voluntariamente aceptada, -sufriendo aprendió a obedecer hasta la muerte y muerte de Cruz-.  Por eso Dios lo Resucitó y lo exaltó y le dio el nombre más grande que existe.
 «El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.» Jn 12, 25)...    de ramillete espiritual.
 Lam 3ss......
Fíjate en mi aflicción y en mi amargura, en la hiel que me envenena; no hago más que pensar en ello, y estoy abatido.

Pero hay algo que traigo a la memoria y me da esperanza: que la misericordia del Señor no termina y no se acaba su compasión; antes bien, se renuevan cada mañana: ¡qué grande es tu fidelidad! El Señor es mi lote, me digo, y espero en él.

El Señor es bueno para los que en él esperan y lo buscan; es bueno esperar en silencio la salvación del Señor; le irá bien al hombre si carga con el yugo desde joven.

Que se esté solo y callado cuando la desgracia descarga sobre él; que pegue la boca al polvo, quizá quede esperanza; que entregue la mejilla al que lo hiere y se sacie de oprobios.

Porque el Señor no rechaza para siempre; a
unque aflige, se compadece con gran misericordia, porque no goza afligiendo o apenando a los hombres. 

R/. Los que me odian sin razón me han dado caza, 
y pienso: «Estoy perdido.» 
Oíste mi voz, Señor, y me dijiste: «No temas.»
Te encargaste de defender mi causa y de salvar mi vida.

Nos has creado Señor para tí, exclamará San Agustín...............
 y maravillosamente lo expone San Bruno: 

Comentario sobre los salmos 83

¡Qué deseables son tus moradas! Mi alma se consume y anhela llegar a los atrios del Señor, es decir, desea llegar a la Jerusalén del cielo, la gran ciudad del Dios vivo.

El salmista nos muestra cuál sea la razón por la que desea llegar a los atrios del Señor: «Lo deseo, Señor, Dios de los ejércitos celestiales, Rey mío y Dios mío, porque son dichosos los que viven en tu casa, la Jerusalén celestial».

Es como si dijera: «¿Quién no anhelará llegar a tus atrios, siendo tú el mismo Dios, el Señor de los ejércitos, el Rey del universo? ¿Quién no anhelará penetrar en tu tabernáculo si son dichosos los que viven en tu casa?» Atrios y casa significan aquí lo mismo.

Y cuando dice aquí dichosos ya se sobrentiende que tienen tanta dicha cuanta hombre es capaz de concebir.

Por ello, son dichosos los que habitan en sus atrios, porque alaban a Dios con un amor totalmente definitivo, que durará por los siglos de los siglos, es decir, eternamente; y no podrían alabar eternamente, sino fueran eternamente dichosos.

Esta dicha nadie puede alcanzarla por sus propias fuerzas, aunque posea ya la esperanza, la fe y el amor; únicamente la logra el hombre dichoso que encuentra en ti su fuerza, y con ella dispone su corazón para que llegue a esta suprema felicidad, que es lo mismo que decir: única mente alcanza esta suprema dicha aquel que, después de ejercitarse en las diversas virtudes y buenas obras, recibe además el auxilio de la gracia divina; pues por sí mismo nadie puede llegar a esta suprema felicidad, como lo afirma el mismo Señor: Nadie ha subido al cielo - se entiende por sí mismo-, sino el Hijo del hombre que está en el cielo.

Afirmo que dispone su corazón para subir hasta esta suprema felicidad, porque, de hecho, el hombre se encuentra en un árido valle de lágrimas, es decir, en un mundo que, en comparación con la vida eterna, que viene a ser como un monte repleto de alegría, es un valle profundo donde abundan los sufrimientos y las tribulaciones.

Pero, como sea que el profeta declara dichoso al hombre que encuentra en ti su fuerza, podría alguien preguntarse: «¿Concede Dios su ayuda para conseguir esto?» A ello respondo: «Sin duda alguna, Dios concede a los santos este auxilio.» 

En efecto, nuestro legislador, Cristo, el mismo que nos dio la ley, nos ha dado y continuará dándonos sin cesar sus bendiciones; con ellas nos irá elevando hacia la dicha suprema, y así subiremos, de altura en altura, hasta que lleguemos a contemplar a Cristo, el Dios de los dioses; él nos divinizará en la futura Jerusalén del cielo: por esto, allí podremos contemplar al Dios de los dioses, es decir, a la Santa Trinidad en sus mismos santos; es decir, nuestra inteligencia sabrá descubrir en nosotros mismos a aquel Dios a quien nadie en este mundo pudo ver, y de esta forma Dios lo será todo en todos. 


2-EN CRISTO RESUCITADO, DIOS NOS HA CUMPLIDO TODAS LAS PROMESAS. 


porque dice.....Ez.18 

31 Descargaos de todos los crímenes que habéis cometido contra mí, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habéis de morir, casa de Israel?
32 Yo no me complazco en la muerte de nadie, sea quien fuere, oráculo del Señor Yahveh. Convertíos y vivid-// 



--.......
.Mas Tú Señor nos realizas todas nuestras obras.

Anunciadas ya en 
EZ, 36........

24 Os tomaré de entre las naciones, os recogeré de todos los países y os llevaré a vuestro suelo. 

25 Os rociaré con agua pura y quedaréis purificados; 
de todas vuestras impurezas  
y de todas vuestras basuras os purificaré. 

26 Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, 
quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. 

27 Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis 
según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas. 

28 Habitaréis la tierra que yo di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo
y yo seré vuestro Dios.

29 Os salvaré de todas vuestras impurezas, 
llamaré al trigo y lo multiplicaré y no os someteré más al hambre. 
.......... 
31 Entonces os acordaréis de vuestra mala conducta y de vuestras acciones 
que no eran buenas, y sentiréis asco de vosotros mismos 
por vuestras culpas y vuestras abominaciones. 
32 No hago esto por vosotros - oráculo del Señor Yahveh - sabedlo bien.
 Avergonzaos y confundíos de vuestra conducta.... 


---------------------------------------y -------cumplidas en Cristo 

----------que serán un hecho en nosotros que esperamos y confiamos en El.

como dice S. Pedro--2
 
P, 3,10sss 

10 El Día del Señor llegará como un ladrón; en aquel día, los cielos, con ruido ensordecedor, se desharán; los elementos, abrasados, se disolverán, y la tierra y cuanto ella encierra se consumirá.

11 Puesto que todas estas cosas han de disolverse así, ¿cómo conviene que seáis en vuestra santa conducta y en la piedad,
12 esperando y acelerando la venida del Día de Dios, en el que los cielos, en llamas, se disolverán, y los elementos, abrasados, se fundirán?

13 Pero esperamos, según nos lo tiene prometido, nuevos cielos y nueva tierra, en lo que habite la justicia.

14 Por lo tanto, queridos, en espera de estos acontecimientos, esforzaos por ser hallados en paz ante él, sin mancilla y sin tacha.

15 La paciencia de nuestro Señor juzgadla como salvación, como os lo escribió también Pablo, nuestro querido hermano, según la sabiduría que le fue otorgada

---------------

R/. Ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

  
 Reconocimiento
Termino rogando a quien quiera leer estas páginas que  perdone mis fallos y rece por mi un padrenuestro y un ave maría si puede, no lo merezco, pero quizás Dios tenga por ello, misericordia de mi y perdone mis pecados que son muchos.
 Muy agradecido a los que hacen bien las cosas, de los que he tomado todo lo bueno, imágenes, textos, vídeos, cantos....en especial cantos neo-catecumenales y otros más.
 Sin embargo todos los errores, el desorden, la descoordinación, el bochornoso lío de enlaces rotos, los comentarios inadecuados o inentelegibles....son totalmente míos.
 Una cosa más,.......hasta yo mismo me canso y me abochorno cuando me leo a mi mismo. Un rollo todo. 
Me pasa también con muchos otros actos de la vida........pero en la oración con la Palabra he notado que a veces está detrÁs el Espíritu Santo, soplando cerca del oído, para hacerme escuchar.....entonces se abre el Corazón, se oye diferente, se entiende, no cansa, porque Él enciende la Palabra, la llena de sentido, de fuerza, de gracia que salva. 
Envía Santo Espíritu un rayo de tu luz, enciende nuestro corazón en el fuego de tu amor.
 Si, pues, te cansas, descansa, tú eres tu propia medida en la lectura, ........... una página a la semana, al mes......o ninguna........






XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

Siempre y en todo caso, BENDITO 
SEA DIOS QUE NOS ALIENTA EN 
NUESTRAS LUCHAS.
---
y  conmigo     Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.





pues----------------dice la palabra en 
 Ap 7,10.12
¡

La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero! La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén. 



y alegra de tu corazón avivando la esperanza recordando lo que nos dice en: 


1 Jn: "Seremos semejantes a Cristo, porque le veremos tal cual es". Sólo el hombre que participa del ser de Dios puede ser admitido en la intimidad de su vida. El conocimiento de Dios es propio y exclusivo de Dios mismo: "nadie conoce al Hijo sino el Padre...". De nuevo es el ser-con-Cristo el que nos otorga la filiación divina, la auténtica divinización.






 Sí, la Victoria es de Cristo.
Ante el Señor se doblará toda rodilla
 en el cielo y en la tierra.

AMEN, AMEN, ALELUYA...EL SEÑOR.



 
http://www.youtube.com/watch?v=v_pgNucPXok




















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